viernes, 16 de abril de 2010

Desprendimiento (cuento)

Y de pronto sus manos se estaban separando de sí mismo. Irónicamente trató de que no se las llevara el viento, pero como no tenía manos que se pudieran coger a si mismas, debió resignarse con verlas volar. Aun así no rendiría tan fácilmente, y todo sin que importara que una de sus piernas se estaba desprendiendo también de su cuerpo y que el viento estaba tratando de llevársela. Lo importante es que no perdería su otra pierna que estaba ya volando por los aires. Echado en el suelo notó que sería muy difícil evitar que el resto de su cuerpo saliera volando, ya que le costaba mucho trabajo agarrar algo porque ambos brazos ya volaban por los aires, mientras miraba desde el suelo esperando a ver si algo más se iba a desprender, fuera primero la cabeza del resto del cuerpo, antes que su mismo cuerpo se fuera volando poco a poco por los aires, y quedara en agonía constante como un viejo ladrón ajusticiado en una piedra y devorado día a día. 

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