martes, 15 de julio de 2008

Inmigración y derechos humanos

El hombre se ha sentido durante mucho tiempo el dueño del planeta. Hemos considerado a los animales seres menores, sin la capacidad intelectual de la cual nos sentimos tan orgullosos. Pero viendo el mundo y la mayoría de sus habitantes, empezamos a cuestionar dicha actitud frente a los animales porque a veces somos más animales e irracionales que cualquier otra especie. Es verdad que hemos luchado por una sociedad donde haya cada vez más control, donde la violencia tenga la menor cabida posible (o eso se nos dice). Pero a pesar de todo siguen habiendo enfrentamientos y luchas que en la mayoría de los casos nos demuestran que aún hay mucho camino por recorrer. Somos más primarios de lo que creemos y al no ser conscientes de lo animales que somos, estaremos indefinidamente atrapados en una animalidad con la que debemos aprender a convivir y no a obviar.

Todo este planteamiento surge de los acontecimientos que se están dando en distintos países, lo que nos demuestra que nadie está a salvo. Me refiero a los inmigrantes y el enorme rechazo que surgen en los países de acogida. En Sudáfrica han llegado a matar inmigrantes de países del norte como Zimbabue, todo porque se dice que les están quitando el trabajo a los surafricanos. En Italia nació una ley que castiga con cárcel la inmigración (como si muchos italianos no hubieran tenido que emigrar también años atrás). De hecho, la Comunidad Europea presionada especialmente por Francia e Italia, ha creado una ley que penaliza la inmigración muchas veces forzosa de personas que sólo buscan sobrevivir. La excusa es que no alcanza para todos. Eso es cierto en parte pero detrás está una hipocresía europea y americana que en tiempos pasados se aprovechó de otros pueblos y ahora lo rechaza, ¿o qué fue la colonización del Siglo XIX?. E hipócritas también porque son unas sociedades que consumen de forma desmesurada mientras otros mueren de hambre, y que de hecho se consumen a si mismas. Por lo menos seamos honestos y digamos una verdad que admito como propia, sólo nos importamos nosotros y los cercanos a nosotros. En Estados Unidos están sacando gente que lleva hasta más de 10 años viviendo en ese país, un hecho injusto y basado en los niveles de tipos de ser humano que manejamos, como si alguien por tener familia y ancestros en ese lugar lo hiciera más dueño de dónde vive. Obviamente no podemos negar el hecho de que sus antecesores son quienes han desarrollado ese lugar, pero siempre (o casi) de la mano de inmigrantes que en muchos casos son antecesores de aquellos que los rechazan hoy.

Y el miedo detrás de todo esto, es un miedo primario como comentaba antes. Como ya nos contaba John Steinbeck en su novela "Las Uvas de la Ira", este miedo a la inmigración es antiguo y nada raro que se haya vivido en épocas pasadas y en más países de los que creemos. Es un miedo irracional basado en la supervivencia, ni siquiera como especie sino supervivencia individual, o más bien familiar. Ante este miedo no hay humanidad que valga, de hecho muchos gobernantes como el corrupto Berlusconi en Italia se aprovecharon de esto para volver a ganar las elecciones. Aunque el miedo será tema de otro artículo, igual hay que hablar desde ya de él porque el miedo unido a la ignorancia es lo más peligroso. Ya Goya nos hablaba de ello en su grabado, "el sueño de la razón produce monstruos", pero parece que la memoria siempre nos falla.

Y como decía, detrás de ese miedo está la supervivencia, y no hay derechos humanos que valgan, o eso parecen decir en los países donde se da este rechazo (que sería cualquiera que haya vivido o vaya a vivir el fenómeno de la inmigración en altas tasas). O en últimas, los derechos que valen son de los ciudadanos de dicho país más no de todos los seres humanos. Eso es lo peligroso de la democracia; en muchos casos los políticos juegan con la voluntad de la mayoría que puede votar, haciendo caso omiso de su obligación de trabajar por un todo y no por el supuesto beneficio de un pueblo ignorante, que, como vemos, basa muchas de sus decisiones en miedos animales y primarios. Los derechos humanos deberían estar por encima de las políticas de estado, esa es la única forma para aprender a convivir en un mundo cada vez más atestado. Si creemos que nuestros derechos como pueblo están por encima de un derecho universal como seres humanos, debemos estar seguros de que estamos llamando al conflicto, lo estamos alimentando. Un buen político no es el más popular, sino el que sabe tomar medidas impopulares que si benefician a la mayoría así no todos estén de acuerdo, no es aquel que le sigue el juego a los votantes con tal de ser elegido llevando al país al abismo de la ignorancia.

Pero en los políticos vemos esa misma actitud animal, que los lleva a pensar sólo en su beneficio personal más que en un beneficio universal (y no local). En última son humanos como todos, animales que se creen superiores pero que siguen luchando en una jungla que tratamos de civilizar, pero que muchas veces retrocede, ojalá sea para tomar impulso y no para fomentar más el miedo y la ignorancia ante el otro, ante lo desconocido y ante lo que se nos viene sino sabemos manejarlo: más luchas entre humanos. Marvin Harris nos habla de estas luchas tan comunes entre seres humanos en su libro "Nuestra Especie", donde siempre hay perdedores, y donde la lucha es tan animal como la de cualquier otro espécimen. Ojalá el mundo no siga siendo una lucha entre sobrevivientes, matándonos por un pedazo de tierra, porque entre más seamos, menos habrá para cada uno. Parece que 60 años de derechos humanos no nos han cambiado tanto como quisiéramos. Las palabras no nos hacen mejores seres humanos, los hechos sí.

28, 29 y 30 de mayo de 2008

sábado, 24 de mayo de 2008

Dejar de ser un obstáculo al viento


Dejar de ser un obstáculo al viento,

ser alimento de la tierra que me alimentó,

formar parte del continuo devenir,

cesar la existencia que existirá sin mi.


Sin mi presencia la realidad continua,

mi ser se desvanece con el paso del tiempo,

cuando ya mi cuerpo no ocupe un espacio en el plano,

porque la vida sigue sin que importemos en realidad.


Solo en nuestro desear

importamos al mundo.

Solo en nuestros mayores sueños

importamos a la eternidad.


Por eso morir es como vivir,

un paso de la existencia que todos deberemos cumplir,

por mas miedo que nos de ser polvo que vuela en el viento.

No tener puerto fijo ni voluntad,

ser como el aire que se deshace

como se deshace la existencia al morir.


No nos encaprichemos mucho con esta vida

Que para tener sentido

También debe terminar

Como termina una buena historia con un buen final.

29 de Marzo de 2002

miércoles, 14 de mayo de 2008

Te siento lejana

Siento que te conozco

pero a veces pareces lejana.

Siento que hemos vivido juntos

pero las experiencias y recuerdos parecen tan frágiles.



Te guardo en mi memoria.

Te guardaré en mi.

Te guardé.


Pareces lejana

que más puedo decir,

te siento extraña

ya no eres parte de mi.


Hace tan poco éramos uno

hace tan poco,

tan poco se necesita para volver a ser dos.


Tiempo después me dolerá el corazón

como tiempo después le duele el brazo al que lo ha perdido,

me dolerá el cuerpo

como quien pierde una parte de si.


Me duele sentirme solo

cuando aun estás a mi lado,

parece mejor que no estuvieras

si por mas que estás, no estás aquí


Rememorando viejos recuerdos

Marzo de 2008

viernes, 9 de mayo de 2008

El valor de una obra de arte

En el arte existe una historia de logros y fracasos. El problema es dónde establecemos ese límite, porque lo que pudo considerarse un fracaso en algún momento, ahora podría verse como un acierto. El parámetro para medir su validez parece cada vez más relativo, y hoy en día, muchos creen que el poder del mercado es el único que le da valor a una obra, como si solo el valor material o que le guste a la mayoría pudiera ser un criterio para algo. Aun cuando la apreciación la hace la crítica establecida (curadores, galeristas, los mismos artistas), en muchas ocasiones no es capaz de ver más allá de su noción de arte, como si hubiera una.

Si la importancia de la obra está determinada porque guste, ¿cómo sabemos su valor real siendo que los precios y más aun los gustos cambian con el paso de los años?. Repito lo que se ha dicho con saciedad, Van Gogh, por decir uno, vale ahora una fortuna, y “gusta” mucho. Por lo tanto se podría decir, basado en el parámetro anterior sobre el mercado, que una obra solo tendría validez si la gente la quiere. Por lo tanto, cuando Van Gogh vivía su obra no tenía ninguna validez, pero la historia ha demostrado lo contrario. Alguien digo que no podemos darnos el lujo de dejar pasar a otro Van Gogh. El problema es que el arte de hoy tiene tanto ruido y repetición, que es difícil apagarlo y escuchar lo distinto, por lo que hoy en día no hay un Van Gogh sino muchos que buscan levantar su voz en un mundo donde el dinero dicta la conciencia del arte. “El valor comercial de una obra se establece en subasta pública”, me comentó alguna vez un conocido. Bien dicho, su valor comercial, más no su valor o validez como obra de arte. Decía en un principio que era una historia de logros y fracasos, pero si ahora pretendemos medir el éxito y fracaso a través de un sistema monetario, será el gusto y no la realidad del mundo la que nos guíe en esta búsqueda artística, la cual es personal y única en cada uno. Pero si un artista mide su éxito en cuanto vende o deja de vender, no es solo un artista sino también un comerciante de arte, otra posibilidad válida, pero que no comparto. El problema es que la exploración del arte se ve limitada por unos pocos que juegan con las obras como si de acciones se tratara, buscando incrementar su valor con tretas de mercado jugando con la sensibilidad del público.

Podría pedírseles a los artistas no venderse ante este juego, pero bien se sabe que de algo se debe vivir. Propondría una solución a medias donde se trabaje a dos bandas haciendo cuadros “comerciales” y haciendo cuadros “personales” (y en algunos casos con suerte se logran ambos), pero para muchos el “venderse” no es una opción, aunque eso depende de cómo se vea. Si hago lo que me gusta, y lo hago con gusto y pasión, no siempre tendré que hacer obras que vayan en contra de lo que comercialmente gusta, y aun así no ir en contra de uno mismo. Como decía, unos no estarán de acuerdo, pero otros dirán que hacer lo que el público pide es tan válido como tratar de hacer obras que le den algo nuevo al arte. Y qué decir de un artista consagrado por su estilo, que se vuelve una novedad comercial, caso Botero por ejemplo, que con sus figuras ha logrado éxito tanto comercial como en la historia del arte. Pero el problema es que el mundo comercial no le admitiría un cambio radical a Botero, no aceptarían que dejara de pintar sus “gordos”. El arte comercial limita la mente de los artistas porque si no se pinta lo que se ve bien, no se vende, a menos de que la crítica lo vuelva una celebridad, pero su proceso puede ser igual de viciado que el comercial. Cuando alguien sabe mucho de un tema, tiende a verlo bajo parámetros que ha establecido tras años de estudio, y si no se mantiene una mente amplia, se puede cerrar a lo que consideramos valioso en arte, sea lo que sea, desde que creemos que uso bien el tema, hasta que usa una técnica exquisita, entre otras posibles razones.

Y el mismo problema se ve en los concursos con tema. Se podría decir fomentan la creatividad al estar atados a una serie de normas que hacen que se desarrolle la mente al buscar respuestas a problemas específicos, de acuerdo. Pero limitar un proceso personal a un tema, eso sí que es limitar la creatividad. Un proceso personal de largo tiempo no puede estar ligado a una problemática única. Hay artistas que hacen obras con cualquier tema, otros tienen una obsesión que los ata toda la vida. ¿Es justo pedirles que se adapten a lo que se pide solo para ser vistos?, no lo pienso así. Como decía, eso sí que limita la imaginación y el arte. Es como lo que pasa en algunas universidades, donde el artista que no hace obras conceptuales u obras con una temática social, deja de ser artista o no vale la pena ni mirarlo. Y peor aun en concursos (como el Premio Botero), donde se exigen estudios o títulos de arte, como si el arte tuviera que ser validado primero por una universidad o escuela. No aprendemos nada o convenientemente lo olvidamos. ¿O qué les pasó a los Impresionistas y el Salón de Artistas? Botero mismo fue rechazado en un principio por muchos, pero ahora parece no recordarlo al permitir que se cometa semejante discriminación. ¿Que hay de los artistas que no se quieren someter a un sistema dado y que luchan por establecer uno propio? Como dije antes, no queremos dejar pasar a otro Van Gogh, pero nuestra ceguera comercial y a veces hasta intelectual, seguramente ya ha dejado pasar a varios.

sábado, 12 de abril de 2008

Libertad dentro del arte

Para ser artista no necesariamente hay que saber la técnica. Su conocimiento nos vuelve artesanos mas no artistas, creadores, y de hecho alguien podría no aprender nunca la técnica y aun así ser un artista con mucho que mostrar. Nos hemos refugiado en lo manual para, en muchas ocasiones, suplir la parte mental. Se hacen obras técnicamente excelentes (cosa que mucha gente puede aprender a desarrollar), pero que no van más allá de lo técnico. Nos inventamos un mundo y ahora tratamos de aprender a vivir en él, como si dentro del arte, que es un invento, no fuera posible lo que sea, lo que quepa en la mente. El límite está en nuestra concepción del mundo y de cómo creemos que es o debe ser. El ser y el deber ser son dos cosas que se enfrentan en todo lo que hacemos. Ejemplo, la constitución de un país es el deber ser, y el ser es lo que sucede independiente de la ley en muchos países del mundo.

En la pintura hemos establecido parámetros que hemos convertido en universales siendo que muchas veces no son mas que personales, de qué es bueno en pintura, de lo que debe ser, de cómo debe echar el pigmento, siendo que es solo eso, pigmento que se puede depositar de la forma que se desee, , así no cumpla con los parámetros estéticos que esperamos de una pintura. Una pintura no tiene porque llamarnos y pedirnos a gritos que la miremos como si solo ella existiera. Entramos en el juego del diseño gráfico, donde lo que vende es lo que vale, lo que impacta es lo que vale, y si alguien no cumple con esos parámetros es rechazado. Ya fueran academistas o vanguardistas, a veces parecen iguales en su lucha, porque cada uno siempre impuso una forma como se debía mirar al mundo y todos los demás no estaban bien.

Si creemos que solo existe nuestro mundo y nuestra realidad, en eso nos quedaremos en nuestro trabajo, en nuestra realidad. En arte creo que es especialmente importante abrir la mirada a otras formas de crear, de echar ese pigmento maravilloso sobre una superficie. Sí, es cierto que hay aspectos fisiológicos que existen en los seres humanos, pero sabemos que no vemos igual, que algunos grupos tienen más profundidad de campo que nosotros, occidentales, y otras ninguna, y que el color también debe ser distinto, o sino porque un Inuit, o llamado más comúnmente esquimal, puede ver tantos tipos de nieve, obviamente percibe más tipos de blanco que nosotros que seguramente tenemos un espectro cromático algo distinto ya que se habrá adaptado a su ambiente.

Es verdad que el color, dependiendo del espectro, se acerca o aleja de nuestro ojo. Pero quién dijo que en pintura era una exigencia crear esta ilusión óptica donde todos los colores “bailen” de aquí para allá haciendo pensar que la superficie debe “moverse”. Un cuadro puede ser “plano” y “saturado”, pero no por eso “malo” o “deficiente”. Todos estos son juicios basados en una “historia del arte”, donde se nos ha impuesto una forma de trabajar. Hay que liberarnos de estos juicios para empezar a ver de otra forma esta maravillosa superficie que puede ser una cosa plana. Esto no quiere decir que no se aprenda, puede ser importante y hasta enriquecedor hacerlo, pero no tiene que ser una exigencia. Hay que liberar la historia del arte de una forma de hacer las cosas, porque esto no solo se aplica a la pintura sino a todas las formas de crear que se ha inventado el hombre, pintura, escultura, literatura en todas sus formas, teatro, video, instalaciones, performances, net art, body art, land art, y un gran etcétera. No hay una forma de crear, no hay un límite mas que la imaginación y la ética humana (en un próximo escrito me referiré más a este aspecto de la ética dentro del arte).

viernes, 4 de abril de 2008

Fuerzas visuales en la figuración y la abstracción

En última instancia es lo mismo un rostro abstracto que uno que no lo es. La diferencia es que el rostro “normal”, lo vemos así porque de esa forma se nos ha enseñado a ver. Si por ejemplo todo el mundo tuviera la nariz gigante, lo raro sería ver a alguien con una nariz “normal”, como la que vemos en nuestro mundo. Lo “normal” solo es lo que conocemos así, no tiene nada que ver con lo que debe ser o con la normalidad, lo “normal” no tiene nada de eso, todo está basado en una imposición cultural, algo que se nos ha enseñado a ver como “normal”, lo “distinto” es aquello con lo que no estamos familiarizados. Lo abstracto solo se ve de esta manera porque se nos ha enseñado a ver otro tipo de referencias. Lo abstracto puede ser lo ideal (platónico), el ideal de la cosa, lo que lo hace ser en esencia esa cosa, pero más allá de esto, tiene que ver con las fuerzas visuales que juegan entre si en todo lo que vemos, ya sea un cuadro “figurativo” (lo cual es relativo porque en esencia es abstracto al estar en un plano) o uno “abstracto”, el cual perfectamente puede verse como un acto figurativo que se piensa en abstracto.

El problema no es realmente cuál es el límite, éste no existe más que en nuestra mente (todo lo que quepa en nuestra imaginación es posible). Dentro de lo figurativo está lo abstracto, obviamente no de forma tan evidente como cuando observamos un cuadro abstracto, ya que lo figurativo nos muestra una serie de elementos que debemos descifrar, los llamados Tipos[1], los cuales podemos entender porque nos desarrollamos desde pequeños conociéndolos, ya sean tipos de personas, animales, cosas, cosas imaginarias, etc. Desde que nacemos se nos va mostrando “un” mundo, una realidad y una forma de ver. Si vemos profundidad, es solo porque necesitamos verla, por eso en lo figurativo está lo abstracto, porque aunque interpretamos un cuadro como una escena de la realidad, antes de observar esas cosas yo estoy viendo es pintura en una superficie (como ya decía Magritte en su famoso cuadro “esto no es una pipa”). Una mancha no es muy distinta a la imagen de una silla (una impresión esta hecha de tinta, la materia que construye una u otra es solo eso, tinta). De hecho en la misma realidad es así, las cosas son solo elementos que yo observo y que construyo en mi mente. Todos somos como ciegos que observamos manchas, lo que pasa es que nuestras manchas tienen formas que nosotros podemos definir como cosas. Nosotros les damos profundidad, pero no quiere decir que todos los seres humanos deban vivir con ese rasgo. De hecho se ha demostrado que dependiendo del ambiente geográfico, vemos las cosas con más o menos profundidad de campo. Se sabe también que es solo después de milésimas de segundo que reconozco en la mancha una silla, o lo que sea que esa “mancha” represente, porque siempre será una mancha por más que yo vea en ella una silla. En el video sucede el mismo principio básico, aunque solo hay que cambiar la pintura por la luz, pero en esencia es la misma idea, es un carrete impreso o digitalizado en unos y ceros. Y en un computador, la misma idea, lo que vemos solo es luz y pequeños pixeles que engañan al ojo.

Pero no solo por eso se puede decir que algo es abstracto aunque sea figurativo. Los elementos que yo observo, sea como decía una silla, o un árbol, o un rostro, aunque las veo como formas de la realidad, son fuerzas visuales que juegan el doble juego de lo figurativo y abstracto, en esencia porque son solo líneas, espacios, colores, elementos que juegan unos con otros. Un rostro que vemos pintado o en una fotografía, o como decía, en la misma realidad, está formado en nuestra mirada por otros elementos que a su vez están formados de otros, y así sucesivamente. Y esos elementos antes de ser el rostro que vemos y formamos, son solo pedazos de algo, como las líneas de un dibujo. El proceso de lectura de una imagen no empieza en ver esa cosa que conocemos, antes que ello vemos la textura, el color, el contorno, y luego sí, al comparar la imagen con esa biblioteca mental que mencionaba antes que todos manejamos en nuestra mente, ahí sí vemos y reconocemos lo que vemos. Eso se sabe por investigaciones de años atrás. Por eso dentro de lo abstracto vemos formas, porque de hecho es una necesidad humana de sobrevivencia, el ver cosas dentro de la abstracción, ¿o qué es el follaje africano sino una gran abstracción?, lo cual obviamente nos trae a la memoria los famosos paisajes abstractos de Van Gogh en Auvers-sur-Oise donde vemos como esos paisajes tienden hacía lo abstracto. Ya se puede decir que había llegado a una etapa de abstracción importante según los parámetros que se estudian en el arte moderno, tal vez no una separada totalmente de la naturaleza. Esto podría ser imposible porque nacemos dentro de la naturaleza y es imposible negarla, ni siquiera naciendo en la luna podríamos hacerlo. Creo que naturaleza es todo lo que vemos, todo lo que nos rodea, nuestro entorno natural, ya sea orgánico o artificial. Por eso mismo es válido decir que el arte siempre ha sido abstracto, porque toda imagen tiene una carga de abstracción que existe a priori yo la comprendo, o sea, yo veo la forma, me llega como una abstracción y luego es que entiendo qué es lo que observo, pero es todo tan rápido que niego el proceso. Es como cuando estamos en una neblina muy fuerte y alguien se acerca poco a poco y lo vamos distinguiendo, primero una mancha, luego una persona y luego, si es alguien conocido, lo reconocemos como un amigo.

De hecho en lo abstracto también está lo figurativo, porque como decía antes, no nos queda más que la realidad que vivimos para buscar lo abstracto, lo abstracto de una u otra forma está basado en lo figurativo (aunque a veces no veamos la relación). ¿De dónde podemos crear sino de lo que vemos y conocemos?. No creo que sea posible crear de la nada, la realidad aunque busquemos negarla será nuestro “patrón de corte” de todo lo que hagamos. Aunque se podría demostrar lo contrario, se podría decir que los experimentos de azar realizados en diseño podrían considerarse abstractos totalmente por no estar basados en ninguna voluntad humana, o parte del movimiento Dadá podría considerarse de esta forma. Aun así, la abstracción puede estar basada en fuerzas ajenas al pensamiento pero al intervenir la voluntad de una persona de forma consciente sobre el resultado , el objeto adquiere en ese momento algo de pensamiento, la acción de tomarlo y hacerlo arte ya requiere un pensamiento, el cual es abstracto en si mismo, y una voluntad, lo cual también requiere una forma de pensamiento complejo y abstracto. Sabemos que el pensamiento se forma en un ambiente y se ve influenciado por éste, y es el pensamiento el que en últimas determina sobre la validez de una obra de arte, así sea una obra hecha al azar porque el autor ha pensado en el azar como forma válida de expresión, ha pensado, ejecutado alguna o ninguna acción, lo cual no importa porque lo ha pensado, el simple hecho de escribir sobre la acción hace una obra de arte.

Pero me alejo de la idea. Lo abstracto está en lo figurativo porque en muchos casos según se ve en la historia de pintores como Mondrian, Kandinsky, Roktho, Malevich, Pollock, y todos los artistas recientes que hacen nombre mientras hablamos, muchos de seguro se han basado en una observación del ambiente en el que viven para desarrollar su obra, en lo que han visto o vivido (y cada vez más, más rápido, más y más, Internet ha cambiado muchas formas de conocer el mundo). No han podido escapar de su observación o sensación de la realidad en el caso de artistas videntes, porque para estar en el mundo debemos percibirlo, sentirlo, estar en él, y aun cuando tratamos de escapar, caemos como Alicia en un mundo de realidad.

Juan Forero

Escrito entre Diciembre/07 y Marzo/08



[1] Los Tipos según Umberto Eco son elementos que manejamos en una biblioteca mental que reúne todas las cosas que podemos ver y nominar, por ejemplo mesa, hombre, pájaro, gato, unicornio, etc, cualquier elemento que existe ya sea en la realidad o en nuestra imaginación.

jueves, 3 de abril de 2008

Una visión del arte y otros temas

Para no extenderme con saludos, solo espero que lean y si les interesa, sientase bienvenidos a comentar.