sábado, 8 de mayo de 2010
BIENVENIDOS AL INFIERNO
viernes, 16 de abril de 2010
Edades
Desprendimiento (cuento)
jueves, 8 de abril de 2010
miércoles, 20 de enero de 2010
martes, 15 de julio de 2008
Inmigración y derechos humanos
El hombre se ha sentido durante mucho tiempo el dueño del planeta. Hemos considerado a los animales seres menores, sin la capacidad intelectual de la cual nos sentimos tan orgullosos. Pero viendo el mundo y la mayoría de sus habitantes, empezamos a cuestionar dicha actitud frente a los animales porque a veces somos más animales e irracionales que cualquier otra especie. Es verdad que hemos luchado por una sociedad donde haya cada vez más control, donde la violencia tenga la menor cabida posible (o eso se nos dice). Pero a pesar de todo siguen habiendo enfrentamientos y luchas que en la mayoría de los casos nos demuestran que aún hay mucho camino por recorrer. Somos más primarios de lo que creemos y al no ser conscientes de lo animales que somos, estaremos indefinidamente atrapados en una animalidad con la que debemos aprender a convivir y no a obviar.
Todo este planteamiento surge de los acontecimientos que se están dando en distintos países, lo que nos demuestra que nadie está a salvo. Me refiero a los inmigrantes y el enorme rechazo que surgen en los países de acogida. En Sudáfrica han llegado a matar inmigrantes de países del norte como Zimbabue, todo porque se dice que les están quitando el trabajo a los surafricanos. En Italia nació una ley que castiga con cárcel la inmigración (como si muchos italianos no hubieran tenido que emigrar también años atrás). De hecho,
Y el miedo detrás de todo esto, es un miedo primario como comentaba antes. Como ya nos contaba John Steinbeck en su novela "Las Uvas de
Y como decía, detrás de ese miedo está la supervivencia, y no hay derechos humanos que valgan, o eso parecen decir en los países donde se da este rechazo (que sería cualquiera que haya vivido o vaya a vivir el fenómeno de la inmigración en altas tasas). O en últimas, los derechos que valen son de los ciudadanos de dicho país más no de todos los seres humanos. Eso es lo peligroso de la democracia; en muchos casos los políticos juegan con la voluntad de la mayoría que puede votar, haciendo caso omiso de su obligación de trabajar por un todo y no por el supuesto beneficio de un pueblo ignorante, que, como vemos, basa muchas de sus decisiones en miedos animales y primarios. Los derechos humanos deberían estar por encima de las políticas de estado, esa es la única forma para aprender a convivir en un mundo cada vez más atestado. Si creemos que nuestros derechos como pueblo están por encima de un derecho universal como seres humanos, debemos estar seguros de que estamos llamando al conflicto, lo estamos alimentando. Un buen político no es el más popular, sino el que sabe tomar medidas impopulares que si benefician a la mayoría así no todos estén de acuerdo, no es aquel que le sigue el juego a los votantes con tal de ser elegido llevando al país al abismo de la ignorancia.
Pero en los políticos vemos esa misma actitud animal, que los lleva a pensar sólo en su beneficio personal más que en un beneficio universal (y no local). En última son humanos como todos, animales que se creen superiores pero que siguen luchando en una jungla que tratamos de civilizar, pero que muchas veces retrocede, ojalá sea para tomar impulso y no para fomentar más el miedo y la ignorancia ante el otro, ante lo desconocido y ante lo que se nos viene sino sabemos manejarlo: más luchas entre humanos. Marvin Harris nos habla de estas luchas tan comunes entre seres humanos en su libro "Nuestra Especie", donde siempre hay perdedores, y donde la lucha es tan animal como la de cualquier otro espécimen. Ojalá el mundo no siga siendo una lucha entre sobrevivientes, matándonos por un pedazo de tierra, porque entre más seamos, menos habrá para cada uno. Parece que 60 años de derechos humanos no nos han cambiado tanto como quisiéramos. Las palabras no nos hacen mejores seres humanos, los hechos sí.
28, 29 y 30 de mayo de 2008
sábado, 24 de mayo de 2008
Dejar de ser un obstáculo al viento
Dejar de ser un obstáculo al viento,
ser alimento de la tierra que me alimentó,
formar parte del continuo devenir,
cesar la existencia que existirá sin mi.
Sin mi presencia la realidad continua,
mi ser se desvanece con el paso del tiempo,
cuando ya mi cuerpo no ocupe un espacio en el plano,
porque la vida sigue sin que importemos en realidad.
Solo en nuestro desear
importamos al mundo.
Solo en nuestros mayores sueños
importamos a la eternidad.
Por eso morir es como vivir,
un paso de la existencia que todos deberemos cumplir,
por mas miedo que nos de ser polvo que vuela en el viento.
No tener puerto fijo ni voluntad,
ser como el aire que se deshace
como se deshace la existencia al morir.
No nos encaprichemos mucho con esta vida
Que para tener sentido
También debe terminar
Como termina una buena historia con un buen final.
29 de Marzo de 2002


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