sábado, 8 de mayo de 2010

BIENVENIDOS AL INFIERNO

Lo único que me mantiene cuerdo todavía es un espejo, pero ¿qué tan cuerdo puedo estar si el espejo refleja exactamente lo contrario de lo que soy?. Imagínenme frente a uno grande, que alcance a reflejar gran parte de lo que soy. Ahora pónganme enfrente de él, donde su mente crea que deba estar, y no me verán, no me verán porque nunca les he dicho como soy y así me quedaré, siendo único para cada uno de ustedes. Que orgulloso soy de mi mismo, como si ya supiera que alguien va a leer esto. Tal vez a nadie le importe lo que digo o diré o sea que para qué hablar mas si el hablar solo destruye la verdad. No se puede mentir con el cuerpo, pero las palabras son malignas, son ellas las que nos traerán la destrucción; son ellas las que nos hacen diferentes de los animales, porque sabemos con certeza que solo nosotros las tenemos. Palabras escritas, no palabras contadas, cuando se cuentan se unen con el cuerpo y la verdad sale detrás de ellas. Pero lo que ustedes leen aquí puede ser una mentira, una idea pervertida de un lunático que tiene el poder de moldear sus mentes deseosas de creer en algo. Y no, no se podrán liberar porque ya saben que mi idea es cierta, ya están atados a ella. Si no creen en ella, es porque saben que las palabras pueden mentir y eso fue lo que dije. Si creen como muchos, ya están adentro. BIENVENIDOS AL INFIERNO!!!

viernes, 16 de abril de 2010

Edades

A los 10, era muy pequeño como para notarlo.

A los 20, estaba estudiando el problema.

A los 30, trabajaba para poder independizarme.

A los 40, no sentía tener suficiente.

A los 50, ya estoy demasiado envuelto en todo como para querer cambiarlo.

A los 60, ya estoy muy viejo, aunque el sistema me mató.

A los 70, me duele mucho la espalda y para qué cambiar algo si estoy viejo, ya no importa.

A los 80, creo que estoy perdiendo mi mente poco a poco.

A los 90, me doy cuenta de que pude haber hecho mucho y desperdicie mi vida.

Ahora solo me queda morir. Por qué no pensé en esto cuando tenía 20. Ahora sí que estoy demasiado viejo.

Desprendimiento (cuento)

Y de pronto sus manos se estaban separando de sí mismo. Irónicamente trató de que no se las llevara el viento, pero como no tenía manos que se pudieran coger a si mismas, debió resignarse con verlas volar. Aun así no rendiría tan fácilmente, y todo sin que importara que una de sus piernas se estaba desprendiendo también de su cuerpo y que el viento estaba tratando de llevársela. Lo importante es que no perdería su otra pierna que estaba ya volando por los aires. Echado en el suelo notó que sería muy difícil evitar que el resto de su cuerpo saliera volando, ya que le costaba mucho trabajo agarrar algo porque ambos brazos ya volaban por los aires, mientras miraba desde el suelo esperando a ver si algo más se iba a desprender, fuera primero la cabeza del resto del cuerpo, antes que su mismo cuerpo se fuera volando poco a poco por los aires, y quedara en agonía constante como un viejo ladrón ajusticiado en una piedra y devorado día a día. 

miércoles, 20 de enero de 2010

PUTA, PUTA VIDA, PUTA VIDA QUE VEMOS, PUTA VIDA QUE VEMOS Y NO ENTENDEMOS, PUTA VIDA QUE VEMOS Y NO ENTENDEMOS PERO CREEMOS VER MÁS ALLÁ, PUTA VIDA QUE VEMOS Y NO ENTENDEMOS PERO CREEMOS VER MÁS ALLÁ DE NUESTROS PARÁMETROS, PUTA VIDA QUE VEMOS Y NO ENTENDEMOS PERO CREEMOS VER MÁS ALLÁ DE NUESTROS PARÁMETROS Y NUESTRAS CREENCIAS, PUTA VIDA QUE VEMOS Y NO ENTENDEMOS PERO CREEMOS VER MÁS ALLÁ DE NUESTROS PARÁMETROS Y NUESTRAS CREENCIAS QUE SON LIMITADAS COMO LO SOMOS NOSOTROS, PUTA VIDA QUE VEMOS Y NO ENTENDEMOS PERO CREEMOS VER MÁS ALLÁ DE NUESTROS PARÁMETROS Y NUESTRAS CREENCIAS QUE SON LIMITADAS COMO LO SOMOS NOSOTROS PEQUEÑOS HUMANOS, PUTA VIDA QUE VEMOS Y NO ENTENDEMOS PERO CREEMOS VER MÁS ALLÁ DE NUESTROS PARÁMETROS Y NUESTRAS CREENCIAS QUE SON LIMITADAS COMO LO SOMOS NOSOTROS PEQUEÑOS HUMANOS QUE SE CREEN MÁS GRANDES DEL MUNDO DONDE VIVEN, AY, PUTA VIDA DE ORGULLO Y DECEPCIÓN.

martes, 15 de julio de 2008

Inmigración y derechos humanos

El hombre se ha sentido durante mucho tiempo el dueño del planeta. Hemos considerado a los animales seres menores, sin la capacidad intelectual de la cual nos sentimos tan orgullosos. Pero viendo el mundo y la mayoría de sus habitantes, empezamos a cuestionar dicha actitud frente a los animales porque a veces somos más animales e irracionales que cualquier otra especie. Es verdad que hemos luchado por una sociedad donde haya cada vez más control, donde la violencia tenga la menor cabida posible (o eso se nos dice). Pero a pesar de todo siguen habiendo enfrentamientos y luchas que en la mayoría de los casos nos demuestran que aún hay mucho camino por recorrer. Somos más primarios de lo que creemos y al no ser conscientes de lo animales que somos, estaremos indefinidamente atrapados en una animalidad con la que debemos aprender a convivir y no a obviar.

Todo este planteamiento surge de los acontecimientos que se están dando en distintos países, lo que nos demuestra que nadie está a salvo. Me refiero a los inmigrantes y el enorme rechazo que surgen en los países de acogida. En Sudáfrica han llegado a matar inmigrantes de países del norte como Zimbabue, todo porque se dice que les están quitando el trabajo a los surafricanos. En Italia nació una ley que castiga con cárcel la inmigración (como si muchos italianos no hubieran tenido que emigrar también años atrás). De hecho, la Comunidad Europea presionada especialmente por Francia e Italia, ha creado una ley que penaliza la inmigración muchas veces forzosa de personas que sólo buscan sobrevivir. La excusa es que no alcanza para todos. Eso es cierto en parte pero detrás está una hipocresía europea y americana que en tiempos pasados se aprovechó de otros pueblos y ahora lo rechaza, ¿o qué fue la colonización del Siglo XIX?. E hipócritas también porque son unas sociedades que consumen de forma desmesurada mientras otros mueren de hambre, y que de hecho se consumen a si mismas. Por lo menos seamos honestos y digamos una verdad que admito como propia, sólo nos importamos nosotros y los cercanos a nosotros. En Estados Unidos están sacando gente que lleva hasta más de 10 años viviendo en ese país, un hecho injusto y basado en los niveles de tipos de ser humano que manejamos, como si alguien por tener familia y ancestros en ese lugar lo hiciera más dueño de dónde vive. Obviamente no podemos negar el hecho de que sus antecesores son quienes han desarrollado ese lugar, pero siempre (o casi) de la mano de inmigrantes que en muchos casos son antecesores de aquellos que los rechazan hoy.

Y el miedo detrás de todo esto, es un miedo primario como comentaba antes. Como ya nos contaba John Steinbeck en su novela "Las Uvas de la Ira", este miedo a la inmigración es antiguo y nada raro que se haya vivido en épocas pasadas y en más países de los que creemos. Es un miedo irracional basado en la supervivencia, ni siquiera como especie sino supervivencia individual, o más bien familiar. Ante este miedo no hay humanidad que valga, de hecho muchos gobernantes como el corrupto Berlusconi en Italia se aprovecharon de esto para volver a ganar las elecciones. Aunque el miedo será tema de otro artículo, igual hay que hablar desde ya de él porque el miedo unido a la ignorancia es lo más peligroso. Ya Goya nos hablaba de ello en su grabado, "el sueño de la razón produce monstruos", pero parece que la memoria siempre nos falla.

Y como decía, detrás de ese miedo está la supervivencia, y no hay derechos humanos que valgan, o eso parecen decir en los países donde se da este rechazo (que sería cualquiera que haya vivido o vaya a vivir el fenómeno de la inmigración en altas tasas). O en últimas, los derechos que valen son de los ciudadanos de dicho país más no de todos los seres humanos. Eso es lo peligroso de la democracia; en muchos casos los políticos juegan con la voluntad de la mayoría que puede votar, haciendo caso omiso de su obligación de trabajar por un todo y no por el supuesto beneficio de un pueblo ignorante, que, como vemos, basa muchas de sus decisiones en miedos animales y primarios. Los derechos humanos deberían estar por encima de las políticas de estado, esa es la única forma para aprender a convivir en un mundo cada vez más atestado. Si creemos que nuestros derechos como pueblo están por encima de un derecho universal como seres humanos, debemos estar seguros de que estamos llamando al conflicto, lo estamos alimentando. Un buen político no es el más popular, sino el que sabe tomar medidas impopulares que si benefician a la mayoría así no todos estén de acuerdo, no es aquel que le sigue el juego a los votantes con tal de ser elegido llevando al país al abismo de la ignorancia.

Pero en los políticos vemos esa misma actitud animal, que los lleva a pensar sólo en su beneficio personal más que en un beneficio universal (y no local). En última son humanos como todos, animales que se creen superiores pero que siguen luchando en una jungla que tratamos de civilizar, pero que muchas veces retrocede, ojalá sea para tomar impulso y no para fomentar más el miedo y la ignorancia ante el otro, ante lo desconocido y ante lo que se nos viene sino sabemos manejarlo: más luchas entre humanos. Marvin Harris nos habla de estas luchas tan comunes entre seres humanos en su libro "Nuestra Especie", donde siempre hay perdedores, y donde la lucha es tan animal como la de cualquier otro espécimen. Ojalá el mundo no siga siendo una lucha entre sobrevivientes, matándonos por un pedazo de tierra, porque entre más seamos, menos habrá para cada uno. Parece que 60 años de derechos humanos no nos han cambiado tanto como quisiéramos. Las palabras no nos hacen mejores seres humanos, los hechos sí.

28, 29 y 30 de mayo de 2008

sábado, 24 de mayo de 2008

Dejar de ser un obstáculo al viento


Dejar de ser un obstáculo al viento,

ser alimento de la tierra que me alimentó,

formar parte del continuo devenir,

cesar la existencia que existirá sin mi.


Sin mi presencia la realidad continua,

mi ser se desvanece con el paso del tiempo,

cuando ya mi cuerpo no ocupe un espacio en el plano,

porque la vida sigue sin que importemos en realidad.


Solo en nuestro desear

importamos al mundo.

Solo en nuestros mayores sueños

importamos a la eternidad.


Por eso morir es como vivir,

un paso de la existencia que todos deberemos cumplir,

por mas miedo que nos de ser polvo que vuela en el viento.

No tener puerto fijo ni voluntad,

ser como el aire que se deshace

como se deshace la existencia al morir.


No nos encaprichemos mucho con esta vida

Que para tener sentido

También debe terminar

Como termina una buena historia con un buen final.

29 de Marzo de 2002